de J.C.Ryle

¿Es usted nacido de nuevo?  Esta es una de las preguntas más importantes de la vida. Jesucristo dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).
No basta con contestar: “Pertenezco a la iglesia; supongo que soy cristiano.” Miles de cristianos nominales no muestran ninguna de las señales de haber nacido de nuevo que las Sagradas Escrituras nos han dado –muchas de ellas anotadas en la Primera epístola de Juan.

No comete habitualmente pecados
Primero, Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado” (1 Juan 3:9). “Todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado” (5:18).
La persona que es nacida de nuevo, o es regenerada, no comete habitualmente pecados. Ya no peca con su corazón y voluntad y todas sus inclinaciones. Probablemente hubo una época cuando no pensaba si sus acciones serían o no pecaminosas, y no siempre sentía pesar después de haber hecho el mal. No había problemas entre él y el pecado; eran amigos. pero el cristiano auténtico odia el pecado, huye de él, lucha contra él, lo considera su plaga más grande, resiente la carga de su presencia, se duele cuando cae bajo su influencia y anhela librarse totalmente de él. El pecado ya no le agrada, ni siquiera le es indiferente; ha llegado a ser algo que odia. No obstante, no puede eliminar su presencia dentro de él.
Si dijera que no tiene pecado, estaría mintiendo (1John 1:8). Pero puede decir que odia el pecado y que el gran anhelo de su alma es no volver a cometer ningún pecado. No puede impedir malos pensamientos, ni que faltas, omisiones y defectos aparezcan tanto en sus palabras como en sus acciones. Sabe que “todos ofendemos muchas veces” (Santiago 3:2).
Pero puede decir ciertamente, en la presencia de Dios, que estas cosas le causan dolor y tristeza y que su naturaleza entera
no las consiente. ¿Qué diría de usted el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

Cree en Cristo
Segundo, Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).
El hombre que es nacido de nuevo, o es regenerado, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, que es la persona divina designada por Dios el Padre justamente para este propósito, y fuera de él no hay ningún Salvador. Se considera indigno. Pero tiene plena confianza en Cristo, y confiando en él, cree que todos su pecados han sido  perdonados. Cree que, porque ha aceptado la obra consumada de Cristo y la muerte en la cruz, es considerado justo a los ojos de Dios, y puede encarar la muerte y el juicio sin temor.
Puede tener temores y dudas. Quizá a veces diga que se siente como que no tiene nada de fe. Pero pregúntele si está dispuesto a confiar en otra cosa en lugar de Cristo, y vea lo que dice. Pregúntele si está dispuesto a basar su esperanza de vida eterna en su propia bondad, sus propias obras, sus oraciones, su pastor o su iglesia, y note su respuesta. ¿Qué diría de
usted el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

Practica justicia
Tercero, Juan escribió: “todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Juan 2:29).
El hombre que es nacido de nuevo, o es regenerado, es un hombre santo. Procura vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, hacer las cosas que agradan a Dios y evitar las cosas que Dios aborrece. Desea continuamente tener en Cristo su ejemplo al igual que su Salvador y dar pruebas de ser amigo de Jesús haciendo todo lo que él ordena. Sabe que no es perfecto. Percibe, con dolor, su corrupción interior. Tiene conciencia de un principio maligno dentro de sí mismo que lucha constantemente contra la gracia y trata de apartarlo de Dios. Pero no lo consiente, aunque no puede impedir su presencia.
Aunque a veces puede sentirse tan bajo que cuestiona si es o no cristiano, podrá decir con John Newton: “No soy lo que debo ser, no soy lo que quiero ser, no soy lo que espero ser en el más allá; pero aun así no soy lo que era, y por la gracia de Dios soy lo que soy.” ¿Qué diría de uste el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

Ama a los demás cristianos
Cuarto, Juan escribió: “Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14).
El hombre que ha nacido de nuevo tiene un amor especial por todos los auténticos discípulos de Cristo. Al igual que su Padre en los cielos, ama a todos los hombres con un gran amor general, pero tiene un amor especial  por los que comparten su fe en Cristo. Al igual que su Señor y Salvador, ama a los peores pecadores y puede llorar por ellos; pero tiene un amor particular por los que son creyentes. Nunca se siente tan en casa como cuando está en su compañía.
Siente que todos son miembros de la misma familia.  Son sus soldados compañeros, luchando contra el mismo enemigo. Son sus compañeros de viaje, viajando por  el mismo camino. Los comprende, y ellos lo comprenden a él.
Pueden ser muy distintos a él de muchas maneras –en rango, en posición y en riquezas. Pero eso no importa. son los hijos e hijas de su Padre y no puede menos que amarlos. ¿Qué diría de usted el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

Vence al mundo
Quinto, Juan escribió: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1 Juan 5:4).
El hombre que ha nacido de nuevo no usa la opinión del mundo como su norma con respecto a lo bueno y lo malo. No le importa ir contra la corriente de las conductas, ideas y costumbres del mundo. Lo que dicen o hacen los demás ya no le preocupa. Vence al amor del mundo. No encuentra placer en las cosas que parecen dar felicidad a la mayoría de las personas. A él le parecen necias e indignas de un ser inmortal.
Ama los elogios de Dios más que los elogios del hombre. Teme ofender a Dios más que ofender a los hombres. No es importante para él si lo culpan o elogian, su meta principal es agradar a Dios. ¿Qué diría de usted el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

Se mantiene puro
Sexto, Juan escribió: “Aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado” (1 Juan 5:18).
El hombre que ha nacido de nuevo cuida su propia alma. Procura no sólo evitar el pecado sino también todo lo que pueda llevarlo a él. Es cuidadoso de sus compañías. Sabe que las comunicaciones impías corrompen el corazón y que el mal es más contagioso que el bien, así como una enfermedad es más contagiosa que la salud. Es cuidadoso en cuanto al uso de su tiempo, su anhelo principal es usarlo con provecho.
Anhela vivir como un soldado en territorio enemigo  –usar continuamente su armadura y estar preparado  para la tentación. Es diligente en ser un hombre vigilante, humilde y de oración. ¿Qué diría de usted el apóstol? ¿Ha nacido usted de nuevo?

La prueba
Estas son las seis grandes características del cristiano que ha nacido de nuevo. Hay una gran diferencia en la profundidad y claridad de estas características en distintas personas. En algunas son débiles y casi ni se notan. En otras son fuertes, claras e inconfundibles, de modo que cualquiera las puede notar. Algunas de estas características son más visibles que otras en cada individuo. Rara vez son todas igualmente evidentes en una persona dada.
Pero aun así, teniendo todo en cuenta, aquí encontramos grabadas seis características del que es nacido de Dios.
¿Cómo hemos de reaccionar a estas cosas? Podemos, por lógica, llegar a una sola conclusión –únicamente los que son nacidos de nuevo tienen estas seis características, y los que no las tienen no son nacidos de nuevo. Esta parece ser la conclusión a la cual el apóstol quería que llegáramos. ¿Tiene usted estas características?

¿Ha nacido usted de nuevo?

clip_image002Por Tim Challies
Esta mañana voy a empezar solo una breve serie de artículos sobre el matrimonio. Después de haber leído varios libros sobre el matrimonio en los últimos meses, me encontré realmente intrigado por lo que Pablo dice sobre el tema en su carta a los Efesios. Desde entonces he tenido la oportunidad de estudiar y quería compartir lo que he aprendido en el camino.
Voy hacer un poco de trampa al comienzo de esta serie yendo al final de la historia antes del comienzo. Hay un par de miembros de mi familia, que hacen esto si está leyendo una novela –se dirigen al final para saber cómo las cosas concluyen y luego, vuelven y leen la mitad. Una vez que conocen que todo sale bien, pueden volver atrás y leer el resto sin ponerse demasiado nervioso. Voy a hacer eso aquí, ya que cualquier discusión sobre el matrimonio bíblico incluye algunas palabras e ideas que dan miedo como sumisión, cabeza y liderazgo. Esto hace que sea muy tenso para muchos de nosotros, así que vamos a ir al final de la historia y ver que todo salga bien. A continuación, vamos a volver con el resto de ello.
Aquí es donde vamos a comenzar:
“POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.” (Efesios 5:31,32 ).
A medida que llega al final de su enseñanza sobre el matrimonio, Pablo hace una sorpresa gigante. Él dice que el matrimonio es un misterio, que hay un significado oculto en él y que hasta ahora este significado se haya oculto. La sorpresa es que el matrimonio es un tipo o una imagen o una demostración. El matrimonio está destinado a ser una imagen de otra cosa. Para demostrar esto se dirige al Antiguo Testamento, al primer matrimonio del primer hombre y la primer mujer. Le voy a dar un poco de contexto.
El Misterio
Dios había creado a Adán y luego permitió que Adán viviera por sí mismo durante un tiempo para poder llegar a este entendimiento de que en toda la creación no había un ayudante que fuese adecuado para él. Todos los animales que Dios había creado desfilaban delante de Adán. Adán les dio nombres, pero vio que eran muy diferentes a él. No es que se sentía solo y suspiraba, sino que Dios lo había visto que no había nada ni nadie que fuese igual a él, nadie que pudiera ayudarle a llevar a cabo su mandato dado por Dios. Adán había recibido su mandato de Dios, de que él iba a ser fecundo, multiplicarse y henchid la tierra y sometedla. Pero sabía que sólo podía hacerlo con la ayuda de algo o alguien que fuera como él.
Entonces dijo Dios: “No es bueno para este hombre que esté solo.” Hizo que Adán cayera en un sueño profundo, tomó una de sus costillas y creó a una mujer de él. Él presentó a esta mujer a Adán en la primera ceremonia de boda y el hombre inmediatamente irrumpió en un canto de alabanza. Ahora veía que su ayuda, el que lo complementaba y completaba y él cantó:
Esto sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne;
ella será llamada varona,
porque ella fue tomada del hombre.
Y entonces leemos estas palabras: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Ahora, aquí, miles de años después, en esta carta a la iglesia en Éfeso, Pablo vuelve a estas palabras y dice así: “Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.” De esta manera Pablo le da un nuevo significado al matrimonio, un propósito completamente nuevo. Dice que durante todo este tiempo la unión de marido y mujer en el matrimonio en realidad ha sido un misterio, que ha venido señalando a otra cosa, algo más grande. Sólo ahora, después de la muerte y resurrección de Jesús que somos capaces de ver lo que ha estado señalando. El misterio es que la relación matrimonial es un retrato de la relación de Cristo con su iglesia. Esta relación es la unión definitiva, el matrimonio real.
Esto significa que su matrimonio es un retrato de la unión de Cristo con su iglesia, que a su vez significa que el matrimonio tiene que ver con el evangelio. Esto es cierto si usted lo sabe o no, si usted es cristiano o no. El matrimonio no es en última instancia sobre el cumplimiento o ejecución de la relación sexual o la procreación. Todas esas cosas están atadas en el mismo, pero el fin último del matrimonio es el de servir como un retrato de la boda real. La pregunta es, ¿es su matrimonio un buen o un mal retrato? ¿Es una precisión o una distorsión? ¿Es una obra maestra o es una copia de mal gusto?
El Retrato de Boda
Permítanme ilustrarlo de esta manera. Quiero que se imagine a un artista que ha sido llamado por el rey y le dice que vaya a su boda. Este artista se ha dado a la tarea de pintar el retrato oficial de la boda de la novia y el novio. Así que llega temprano, se pone en su caballete, saca sus pinturas y comienza a mezclar, para hacer los colores que va a necesitar. Prepara su lienzo y los pinceles. Cuando la novia y el novio llegan, se sientan por largo tiempo y sólo los mira y los estudia. Y entonces empieza a pintar sobre lienzo. Al principio son sólo líneas y manchas, pero sigue trabajando, la gente comienza a tomar forma, el novio de su fino traje y la novia en su vestido. Y a medida que trabaja, hora tras hora, el retrato es mejor y más nítido y exacto y más bello. En primer lugar se puede ver el contorno de la cabeza, entonces la forma de sus caras, y las expresiones de sus ojos. Y cuando al fin el artista ha terminado, ha pintado una obra maestra, un retrato impresionante de la novia y el novio.
La relación de Cristo y la iglesia, el evangelio, tienen que ver con el matrimonio de una pareja de novios, nosotros, los cristianos, somos la novia y Cristo es el novio. Esta unión de Cristo y la iglesia es el verdadero matrimonio y nuestros matrimonios sirven como el retrato, la imagen de la realidad última.
Así que aquí está el final feliz de la historia: Nuestros matrimonios llegan a ser un retrato de Cristo y la iglesia.¡Qué privilegio! El matrimonio es una ilustración del evangelio. Esto significa que cualquier cosa que hagamos en el matrimonio está destinado a dar gloria a Cristo, y ese es el fin más feliz fin de todos. Ahora que sabemos esto, podemos leer las palabras que dan miedo como sumisión y liderazgo y ver que todo va a salir muy, muy bien.
Ahí es donde lo voy a dejar hoy. Mañana vamos a empezar a responder a esta pregunta: ¿Cómo podemos hacer que nuestro matrimonio sea una imagen exacta de una boda real?
Aplicación
Antes de terminar con esto, déjeme preguntarle, ¿Usted realmente piensa de su matrimonio en estos términos? Cuando usted tiene esos momentos introspectivos y está pensando en ser un mejor esposo o una mejor esposa, ¿piensa usted acerca de Cristo y la iglesia? ¿Es eso fundamental en su forma de pensar sobre el matrimonio?
Si esta realidad del matrimonio como un retrato era tan fundamental para la teología de Pablo sobre el matrimonio, entonces usted necesita comenzar a pensar en esos términos. Una vez hecho esto usted empieza a ver que el matrimonio no es finalmente acerca de su felicidad o el cumplimiento de sus necesidades. Su tarea en el matrimonio no es en última instancia, a favor de su cónyuge o para encontrar su propio sentido de la satisfacción de su cónyuge. El cumplimiento a final de cuentas no puede venir de su esposo o esposa. Por el contrario, la alegría y el éxito de su matrimonio proviene de la comprensión y del aceptar ese propósito más elevado.
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Articulo tomado del Blog Evangelio Según Jesucristo

El siguiente post lo he tomado del Blog “Mirad que nadie os engañe…” del hermano Alex Figueroa, el cual leo periódicamente. Que Dios bendiga sus vidas con la lectura.

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Tentacion01 Ciertamente el cristiano enfrenta diversas luchas, siendo una de las más difíciles aquella que se libra contra las tentaciones. Me atrevo a asegurar que todo cristiano batalla contra ellas de forma cotidiana, y que incluso, si no encuentra lucha alguna en su vida debiera preguntarse si está en la fe de Cristo.

Pero ¿Por qué nos enfrentamos a esta guerra con nuestra carne, de tal manera que nuestra voluntad no pocas veces llega a verse doblegada?

La respuesta clama en las Escrituras: es porque nuestra carne se inclina hacia el pecado. En efecto, encontramos diversos pasajes que ilustran esta verdad:

“dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” Gen. 8:21

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jer. 17:9

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” Mr. 7:21-23.

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” Ro. 8:7-8.

Incluso, Santiago clarifica aún más el proceso de la tentación, al decir que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:14-15). Es decir, todo el material necesario para llevarnos a incurrir en pecado está en nuestro interior, faltando sólo un detonante que libere el potencial maligno de nuestro ser.

Es por esto que todo cristiano enfrenta diariamente una lucha contra su propia naturaleza, en tanto va siendo transformado por el poder del Espíritu Santo.

Pero… ¿Significa esto que estamos condenados a caer en pecado? De ninguna manera. Dice también la Biblia:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” 1 Co. 10:13.

“el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Fil. 1:6.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” Stg. 1:12.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” Stg. 4:7.

Estos hermosos pasajes nos dan a entender que un cristiano no sólo puede, sino que también debe superar la tentación. Dicha prueba, como dice una de las citas, no será superior a lo que podemos soportar, por lo que siempre habrá un instante de decisión en el que podemos huir.

Es necesario tener claro, de todas formas, que esta lucha nunca debe hacerse en las propias fuerzas, ya que eso sería como ir al choque contra una locomotora a toda velocidad. Es preciso “esforzarse en la gracia” (2 Ti. 2:1) que es en Cristo Jesús, sabiendo lo que el maestro dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:5).

Por otra parte, es preciso saber que somos débiles y nuestra carne está presta a caer, por lo que nunca hay que explorar nuestros límites ni sentir que podemos resistir. Tomemos el ejemplo de Lot, cuya vida espiritual decayó no cuando vivía en Sodoma, sino cuando “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Gn. 13:12). El camino hacia la caída comienza con un paso en falso.

Ya lo dijo también Cristo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” Mt. 26:41.

Así también es menester tener en cuenta que, como dijo el Apóstol Pablo, “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Ef. 6:12-13).

Velar y orar es entonces la clave, tomando las palabras del mismo Cristo. Y recordemos esto, que “no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15).

Bendito sea el Señor nuestro Dios, que Él desarrolle la santidad en nosotros. Amén.

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Dejo aquí un video ad-hoc, del Pastor Joshua Harris, sobre cómo enfrentar la tentación. Bendiciones.

Semeador

Es necesario estar alertas contra el diablo cuando oímos la Palabra. Nuestro Señor nos advierte que el corazón de algunos oyentes es como el “borde del camino” (Lucas 8:5). La semilla del evangelio es arrancada por el diablo inmediatamente que esta es sembrada. Ella no ha penetrado en la conciencia, no le causa la menor impresión en su mente.

El diablo, sin dudas, anda por todas partes. Ese espíritu maligno se esfuerza incansablemente para causarnos daño. Siempre esta atento a nuestras debilidades y buscando ocasión para destruir nuestras almas. No hay lugar donde el diablo sea mas activo que en las congregaciones donde escuchamos el evangelio. No hay otro lugar en el cual trabaje tan arduamente para estancar el progreso del bien e impedir que hombres y mujeres sean salvos, como en la congregación de los santos. De el proceden las divagaciones de nuestros pensamientos, las imaginaciones fortuitas, la apatía mental, y los recuerdos de pecados pasados, los ojos soñolientos, y la inquietud nerviosa que muchas veces nos asalta en pleno culto, así como la falta de atención a la exposición del evangelio.

En todos estos obstáculos, la mano de Satanás participa activamente. Las personas se preguntan de donde proceden esas cosas y se extrañan al encontrar los sermones tan pesados y porque no se acuerdan de ellos. Se olvidan de esta parábola del Sembrador. Se olvidan del diablo.

Es necesario estar atentos para no ser oyentes que están al “borde del camino”. Estemos precavidos contra el diablo. Siempre lo hallaremos en la iglesia. El jamás estará lejos de los cultos públicos. Recordemos ello y estemos en guardia. Calor, frio, humedad, nieve, tiempo de lluvia, aguaceros, son condiciones no agradables para nosotros cuando vamos a la iglesia, y son utilizadas para dejar de ir al culto. Pero hay un enemigo que debemos de temer con mayor fuerza que todas estas condiciones climatológicas: Satanás.

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Articulo escrito por J. C. Ryle (1816–1900) y tomado de Day by day with J.C. Ryle, Eric Russell, Christian Focus Pub.,p. 345 lo he traducido de la traducción al portugués de Marcos Vasconcelos en su Blog “Mens Reformata

CordeiroImolado ”Habló Jehová a Moisés, diciendo:Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, e hiciere alguna de ellas;si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación.Traerá el becerro a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová.Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo de reunión;y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario.Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Jehová; y echará el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión.Y tomará del becerro para la expiación toda su grosura, la que cubre los intestinos, y la que está sobre las entrañas,los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado,de la manera que se quita del buey del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar del holocausto” (Levítico 4.1-10).

Intenta imaginar la escena. Día tras día. Semana tras semanas. Pecador, tras pecador. Toros, bueyes, corderos, palomas son presentadas delante del altar en ofrenda a Dios como expiación por el pecado. Las especificaciones para la inmolación eran precisas. Instrucciones detalladas para el retiro de órganos y de la grasa. Con las manos. El día entero. Abrir los cuerpos de los animales, retirar los órganos, separar la grasa. Mancarse de sangre, Esparcir la sangre sobre el altar. Refregar las puertas del altar. verlo escurrirse dentro de las vasijas del altar. El templo entero, el olor constante a carne quemándose, reducidas a cenizas. Ese es el sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Es realmente sanguinario.

¿Imaginamos por un momento que el cristianismo es menos sanguinario? ¿Suponemos acaso que el cumplimiento de esos modelos y profesáis resultarían en una religión mas higiénica, aséptica y limpia? Si creemos esto, perdemos de vista realidades importantes. ¿No fue nuestra salvación comprada con sangre? ¿Nuestras vidas no son sacrificios vivos? ¿El día entero, no somos contados como ovejas para el matadero? nuestros cultos, no son un club social, mas un matadero. Tu vida no debe de ser seca y limpia, ella tienen que estar manchada de sangre.

¿Y sobre el pastor? ¿Sera que nuestro ministerio no exige sangre? ¿nuestro servicio diario tiene menos sangre que la sangre que los Sacerdotes del Antiguo Testamento tenían en sus manos? si ello es así, estaremos haciendo algo errado. ¿Será que los miembros de de nuestra congregación caen menos ante el pecado?¿Será que necesitan menos arrepentimiento? ¿Será que pueden dejar de lado la confesión y olvidarse de buscar una buena conciencia? ¿y que haremos con nuestros propios pecados? ¿No los llevaremos hacia aquella fuente preciosa, llena de la sangre que fluye de las venas de Emanuel? No seguimos manchados de sangre y con nuestras manos llenas de consejos refregamos con la sangre, no en el altar, pero si en nuestro pueblo? ¿Y no es él purificado de toda injusticia, al enseñarle a confesar, arrepentirse y retornar a la fe de nuestro Dios justos que es testigo de la sangre de su hijo? Recordemos a nuestro pueblo que la expiación ya fue consumada, que es lo mismo que recordar la sangre, la sangre de Jesús.

Nuestra religión es una religión sanguinaria..

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Articulo escrito por Thabiti Anyabwile y postado en el Blog The Gospel Coalition, Lo he traducido de la traducción al portugués de Marcos Vasconcelos en su Blog “Mens Reformata

Hace casi un mese y medio, fuimos testigos en todos los medios de prensa y televisión de la disputa que un grupo de movimientos pro Homosexuales hiciera contra el conductor de radio Phillip Butters, debido a palabras que el conductor vertiera en su programa de radio (Radio Capital). Para estos grupos, las palabras vertidas por el conductor del programa de radio “mostraban su homofobia” ante las personas homosexuales, motivo por la cual realizaron una serie de plantones ante dicha radio, la casa del conductor y amenazas contra el y sus familiares.

bandera_gay Casos como estos no son extraños en otros países. Recientemente en Brasil hubo un caso parecido. Movimientos Pro Homosexuales, arremetieron contra la publicación que la Universidad Mackenzie hiciera en relación a un proyecto de Ley que el Congreso Brasilero lanzara con el propósito de combatir la homofobia. Dicho proyecto de ley condenaba expresamente cualquier opinión que se vertiera contra el homosexualismo, lo que iba en contra de la libertad de expresión y libre conciencia de las personas.

He traducido un articulo aparecido en el BLOG Mens Reformata de Marcos Vasconcelos donde se menciona lo sucedido en la Universidad Mackenzie de Sao Paulo.

Debo de indicar que soy anti homofóbico, que las personas homosexuales merecen un trato correcto como seres humanos y que tienen los mismos derechos que cualquier otra persona;  pero ello no significa que deba de aceptar su forma de vida, que dicho sea de paso no es una enfermedad y si una decisión moral sobre la cual viven y definen sus vida, por lo que ante cualquier decisión moral, es cuestionable y condenable en caso de ser errada.

Creo sin temor a decirlo que el homosexualismo, al igual que la mentira, el robo, adulterio, borracheras, inmoralidades, etc, son condenables y considerados como pecados ante la pablara de Dios.

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Universidad Mackenzie: En defensa de la Libertad de Expresión Religiosa

logo-mackenzie Fue lanzado un proyecto de ley en Brasil (PL 122/2006) con el objetivo de “combatir la homofobia”. El proyecto caracteriza como crimen “cualquier acción (…) intimidatoria o vejatoria, de orden moral, ético, filosófico o psicológico” que involucre al homosexualismo. Con base en este proyecto, activistas homosexuales de Brasil iniciaron oposición activa a psicólogos cristianos que ofrecen tratamiento para quien desee dejar la homosexualidad (como Rozangela Justino) y a pastores que aconsejen públicamente a sus fieles a rechazar la orientación homosexual (como el Reverendo Luterano Ademir Kreutzfeld). En 2007, los evangélicos y cristianos en general consideraron que, en caso de que la ley viniera a ser aprobada, serían castigados por tratar públicamente el homosexualismo como pecado, lo que contaría la libertad de expresión religiosa prevista en la Constitución Brasilera. Así, la Universidad Presbiteriana Mackenzie, institución centenaria de enseñanza superior (universitaria), con más de 45 mil alumnos, que tiene como socia vitalicia la Iglesia Presbiteriana del Brasil, publicó en su web parte de un posicionamiento tomado por la denominación de la Iglesia Presbiteriana de Brasil acerca del tema, esa publicación tuvo la firma de su Director, Rev. Augustus Nicodemus Gomes Lopes. Recientemente, el texto y la institución vienen siendo acusados de homofobia por los movimientos gay, con amplío apoyo de los medios. La posición es destorcida y presentada como si hubiese una “pretensión al derecho de ser homofóbico”. La foto del Rev. Augustus está siendo mostrada en varias web gay en internet, acompañadas de palabras de odio y comentarios desmoralizadores dirigidos a él, a los evangélicos y a la Biblia.

Por tanto, nosotros, los evangélicos brasileros, suplicamos las oraciones y apoyo de los cristianos de otros países, al mismo tiempo que decidimos emitir el siguiente manifiesto, del cual pedimos amplia divulgación:

“Nosotros, de varias denominaciones cristianas, venimos a dar solidaridad a la iglesia Presbiteriana, a la Mackenzie y a su director. Nosotros nos levantamos contra el uso indiscriminado del término “homofobia”, que pretende aplicase tanto a los asesinos, agresores y discriminadores de los homosexuales como a líderes religiosos cristianos que, a la luz de la Escritura Sagrada, consideran la homosexualidad un pecado. Ahora, nuestra libertad de consciencia y de expresión no nos puede ser negada, ni confundida con violencia. Consideramos que mencionar pecados para llamar a los hombres a un arrepentimiento voluntario es parte integral del anuncio del Evangelio de Jesucristo. Ningún discurso de odio puede pisotear la predicación del amor y de la gracia de Dios.

Como cristianos, tenemos el mandato bíblico de ofrecer el Evangelio de la salvación a todas las personas. Jesucristo murió para salvar y reconciliar al ser humano con Dios. Creemos, de acuerdo con las Escrituras, que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.23). Somos pecadores, todos nosotros. No existe una división entre “pecadores” y “no-pecadores”. La Biblia presenta largas listas de pecado e informa que sin el perdón de Dios el hombre está perdido y condenado. Sabemos que son pecado: “inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas,adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y partidismos. Son envidiosos, borrachos, glotones” (Gálatas 5.19). En su interpretación tradicional e histórica, las Escrituras judeo-cristianas tratan la conducta homosexual como un pecado, como demuestran los textos de Levíticos 18.22; 1 Corintios 6.9-10; Romanos 1.18-32, entre otros. Si queremos el arrepentimiento y la conversión del perdido, necesitamos nombrar también ese pecado. No deseamos cambio de comportamiento por fuerza de ley, pero sí, la conversión de corazón. Y la conversión de corazón no es presión externa, sino por la acción graciosa y persuasiva del Espíritu Santo de Dios, que, como enseñó el Señor Jesucristo, convence “de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16.8).

Queremos así asegurarnos que la eventual aprobación de leyes llamadasanti-homofobia no nos impedirá extender esa invitación libremente a todos, una invitación que también puede ser rechazada. No estamos a favor de ningún tipo de ley que prohíba la conducta homosexual; de la misma forma, somos contrarios a cualquier ley que atente contra el principio claro a la sociedad brasilera: la libertad de consciencia. La Constitución Federal (artículo 5°) asegura que “todos son iguales delante de la ley”, “estipula ser inviolable la libertad de consciencia y de creencia” y “estipula que nadie será privado de derechos por motivo de creencia religiosa o de convicción filosófica o política”. También nos oponemos a cualquier fuerza exterior –intimidación, amenazas, agresiones verbales y físicas- con miras al cambio de mentalidad. No aceptamos que la criminalización de la opinión sea un instrumento válido para transformaciones sociales, pues, además de inconstitucional, fomenta una indeseable onda de autoritarismo, hiriendo las bases de la democracia. Así como no buscamos reprimir la conducta homosexual por esos medios coercitivos, no queremos que los mismos medios sean utilizados para que dejemos de predicar lo que creemos. Queremos mantener nuestra libertad de anunciar el arrepentimiento y el perdón de Dios públicamente. Queremos sustentar nuestro derecho de abrir instituciones de enseñanza confesional, que reflejan la cosmovisión cristiana. Queremos garantizar que la comunidad religiosa pueda expresarse sobre todos los asuntos importantes para la sociedad.

Manifestamos, por tanto, nuestro total apoyo al pronunciamiento de la Iglesia Presbiteriana de Brasil reproducido en la web de la Universidad Presbiteriana Mackenzie. Si activistas homosexuales pretenden criminalizar la postura de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, deben prepararse para confrontar igualmente a la Iglesia Presbiteriana del Brasil, a las iglesias evangélicas de todo el país, y a la Iglesia Católica Apostólica Romana, a la Congregación Judía del Brasil y, en última instancia, censurar las propias Escrituras judeo-cristianas. Individuos, grupos religiosos e instituciones tienen el derecho garantizado por ley de expresar su confesionalidad y su consciencia sujetas a la Palabra de Dios. Nos paramos firmemente para que esa libertad no nos sea quitada.”

Durante la semana leí unos comentarios en el Facebook sobre este tema, tema sobre el cual pensaba escribir este fin de semana. Sin embargo, hoy recibí en mi correo, este devocional que el Pastor de la “Iglesia Bautista del Salvador” (www.iglesiadelsalvador.com), remite diariamente y decidí pegarlo en el Blog.

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el-significado-de-amar Existe una famosa frase que dice: “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”. Este dicho es conocido entre los impíos, pero también es predicado por muchos que se hacen llamar “cristianos”. Pero ¿tal declaración proviene de las Escrituras? De ninguna manera. Tal dicho vino del corazón de un hombre que no conocía a Dios, no proviene de las Santas Escrituras, es decir, no proviene de la boca de Dios.

Lo que las Escrituras enseñan es que Dios es Santo y tan limpio de ojos que no puede mirar con favor el mal (Habacuc 1:13). Por lo tanto, el malo no puede habitar junto a Dios. ¿Por qué? Porque El no es un Dios que se complace en la maldad. Los insensatos no estarán delante de sus ojos. El Dios de las Escrituras aborrece a todos los que hacen iniquidad. El destruirá a todos los que hablan mentira. Dios abomina al hombre sanguinario y engañador (Salmo 5:4-6), o como dice nuestro Proverbios 11:20; “Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Más los perfectos de camino le son agradables”.

El Salmo 7:11 dice claramente que Dios está airado contra el impío, es decir, contra el pecador todos los días. ¿Esto significa que Dios es cruel? De ninguna manera. El Salmo enseña que la razón por la cual Dios abomina al pecador es porque El es Justo. Dios es juez justo, por lo tanto, abomina al pecador. Esto no se trata de crueldad, sino de plena justicia. ¿Cómo Dios no se va airar al ver que Su Santa voluntad es quebrantada todos los días?

Algunos han llegado a decir que eso es verdad en el Antiguo Testamento, pero que en el Nuevo Testamento vemos a un Dios diferente. ¿Será eso cierto? ¿Será cierto que Dios ha cambiado? La respuesta es No. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Efesios 5:3-6 dice: “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

Entonces, la verdad de que Dios abomina al perverso de corazón, no solo es una verdad en el Antiguo Testamento, sino que también es verdad en el Nuevo Testamento. Esto se debe a que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, Dios es inmutable, El no cambia.

Dios abomina a los perversos de corazón, pero Su agrado está sobre los perfectos de camino. Pero ¿Quiénes son perfectos de camino, si todos nos hemos descarriado? Solo uno, Jesucristo el Justo. Ante El los cielos se abrieron y el Padre dio la siguiente declaración: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). Sobre Jesucristo estaba el eterno y completo agrado del Padre. Pero El, en la cruz del calvario fue abandonado por su Padre (Mateo 27:46). ¿Por qué? Porque Jesucristo estaba llevando la maldad de su pueblo para que todos aquellos que crean en El sean justificados. Eso significa que todos aquellos que están en Cristo, ahora, por El, son declarados perfectos de camino, y el agrado pleno del Padre está sobre ellos. De tal manera que el mismo amor que estaba sobre el Hijo Jesucristo, es el mismo amor que está sobre aquellos que Él ha justificado (Juan 17:26).

La evidencia más clara que Dios es justo y abomina al pecador es la Cruz de Jesucristo. El Padre aplastó a su Hijo Jesucristo porque El fue hecho pecado por nosotros, fue hecho maldición por nosotros. La Cruz es la plena manifestación de la justicia de Dios (Romanos 3:25). La Cruz no está para que sintamos lastima por Jesús, sino para que conozcamos y temblemos ante el Dios de las Santas Escrituras, por esa razón el Señor, en el camino a la crucifixión, le dijo a las mujeres que lloraban: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos… Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?” (Lucas 23:28, 31).

Roguemos al Señor para que nos siga limpiando de aquella falsa imagen de un dios que nos hemos hecho, pero que no es el Dios de las Escrituras. Roguemos al Señor para que nos siga mostrando Su Gloria.

“El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. ¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios” (Salmo 50).

E.M.S

Iglesia Bautista del Salvador

cobarde[1]Se muy bien que algún día habré de morir, y cuando venga nuestros Señor Jesucristo tendré que rendir cuentas acerca de la verdad, si la callé  o la publiqué,…y en general tendré que dar cuenta acerca del talento que se me confió, ¡y pobre de mi si me llegase a juzgar por haberlo escondido! (Mt.25:26-30). Enfurézcase quien quiera, con tal de que yo no sea hallado culpable de haber guardado un impío silencio…pues soy plenamente consciente de ser un deudor de la palabra divina, por grande que sea mi indignidad. Nunca se ha podido discutir en serio el verbo divino sin ocasionar peligro y derramamiento de sangre. Pero así como el verbo murió en bien nuestro, así exige que también nosotros muramos por él al confesarlo. El siervo no es mayor que su señor. “Si a mi me han perseguido” -dice Cristo- “también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardaran la vuestra”. (Jn 15:20)” Martín Lutero (de su comentario de Gálatas año 1519)

2043588

Este es el segundo articulo del Rev. Brian Abshire sobre el Rol de la Mujer en el Hogar y la Familia. En el artículo anterior ya vimos el Rol del Hombre. al igual que en el anterior, reconozco que aquí hay partes que “sacaran roncas” a algunos amigos, pero bueno, que se va hacer. Es lo que creo y lo que la palabra de Dios enseña.

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  • Las mujeres comparten igualdad en honra con el hombre, pero tienen roles diferentes: “… dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida…” (1 Pe 3.7)
  • v Dios pretende que la mayoría de las mujeres participen del matrimonio: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea” (Gen 2.18)
  • v La mujer debe juntarse a su marido, dejando atrás cualquier otra persona: “…y serán una sola carne…” (Gen 2:24)
  • v La mujer debe de estar dispuesta a someterse al liderazgo de su marido: “…Las casadas estén sujetas a sus propios maridos,…” (Ef. 5.19ss)
  • v La mujer debe de aprender a “amar” su papel como esposa y madre y entrenarse en ello: “…Las ancianas…que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2.2-4)
  • v La mayoría de las mujeres encontrará su llamado en el hogar: “…cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2.5)
  • v La mujer debe de conquistar al marido pecados por medio de su comportamiento dócil y sereno: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (1Pe 3.1-2)
  • v La mujer debe de tener intimidad sexual con su marido: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.” (1Co 7.3-5)
  • v La mujer puede trabajar fuera del hogar ayudando a la familia financieramente: “…Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos.  Ve que van bien sus negocios…” (Pr. 31.16, 24).

La Mujer como Madre

  • v La mujer debe (hasta donde Dios le de la gracia) tener hijos, produciendo así una simiente santa: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…” (Gen 1.28)
  • v La mujer tiene un papel importante en el entrenamiento espiritual de sus hijos: “…trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” (1 Tm 1.5)
  • v Para la mayoría de las mujeres, cuidar de sus esposos e hijos será su llamado principal en la vida: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas…Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba” (Pr 31.10 y 28)

La Mujer en la Iglesia

  • v Las mujeres no pueden predicar, enseñar o ejercer autoridad sobre hombres en la iglesia: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” (1 Tm 2.11-12)
  • v Las mujeres no deben hablar en asambleas públicas: “…vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice” (1 Co 14.34)
  • v La mujer debe de buscar liderazgo espiritual en su marido: “…Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (1 Co 14.35)
  • v Las mujeres pueden server en la iglesia de otras formas: “que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra” (1Tim 5.10)

Conclusión

“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” (Pr 31.30)

  • el-hombre-de-jengibreEste es el primero de dos artículos que he traducido del Rev. Brian Abshire sobre el Rol del Hombre y la Mujer dentro del Matrimonio y la Familia. Se que muchas de las cosas que se dirán aquí, “sacara roncha”, pero no me disculpo por ello, es lo que creo y lo que Dios enseña en su palabra Si tu que eres casado y padre de familia, ¿cumples tu rol a cabalidad?

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  • Dios pretende que la mayoría de los hombres se case: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Gen 2:18)
  • El hombre debe “pegarse” a su esposa, olvidándose de cualquier otra mujer “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”  (Gen 2.24).
  • El MARIDO debe de ser “cabeza” de su esposa, proveyendo liderazgo y asumiendo la responsabilidad por la dirección de toda su familia: “…porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, …Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” (Ef. 5:19-24)
  • El MARIDO debe amar sacrificialmente a su esposa, estando dispuesto a abdicar de todos sus intereses en favor de la santidad de ella: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef 5.25).
  • El MARIDO debe amar y cuidar de su esposa: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.” (Ef. 5.28).
  • El MARIDO debe de ser comprensible y gentil con su esposa: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil” (1Pe 3.7).
  • El MARIDO debe de conceder a sus esposas total honra como “co-herederas” en Cristo: “…como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1Pe 3.7).
  • El MARIDO tiene el deber de tener intimidad sexual con su esposa: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.” (1Co 7.3-5)

El Hombre como PADRE

  • El hombre debe (hasta donde Dios le de gracia), tener hijos, produciendo así una simiente santa: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Gen 1.28)
  • El hombre tiene el deber principal en la disciplina de los hijos: “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos.” (He 12.9; Dt 6.6ss; Ef. 6.4)
  • El hombre no debe de exasperar o frustras a sus hijos siendo arbitrario, inconsciente o injusto en su liderazgo. “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6.4)

El Hombre como LIDER ESPIRITUAL

  • El hombre tiene como su principal responsabilidad la santificación de su esposa: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.” (Ef. 25-27)
  • Los hombres tienen la responsabilidad de la educación cristiana de los hijos: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes…” (Dt 6.6ss)
  • El hombre tiene la responsabilidad de ejercer liderazgo en la iglesia: “vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (1 Co 14.34-35)

Pensamientos Finales

El hombre fue creado a imagen de Dios para reflejar su gloria, honra y dominio. Porque los hombres pecadores están en rebelión contra Dios, ellos no pueden sino atacar su imagen especialmente en términos de lo que significa ser un hombre.

En el mundo moderno, tal vez no exista doctrina mas ofensiva el día de hoy (además de aquellas en donde se muestra que Jesús es el único camino a Dios) de que el deber de las esposas de respetar, honrar y someterse al liderazgo de sus maridos.

Sin embargo, nunca entreguemos al adversario munición alguna, al no esforzarnos en ser un líder piadoso, amoroso y abnegado para el hogar. No solamente ello desarmara los ataques contra la verdad de la palabra de Dios, sino que también nos asegurara que nuestros hogares sean pacíficos, gratificantes y alegres para todos los miembros de la familia.

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