Nuestro Camino hacia Dios

La vida cristiana es dirigirnos hacia Dios. Al dirigirnos hacia Dios, los cristianos viajan sobre el mismo suelo que todos los demás, respiran el mismo aire, beben la misma agua, hacen las compras en las mismas tiendas, leen los mismos periódicos, son ciudadanos bajo los mismos gobiernos, pagan los mismos precios por los comestibles y la gasolina, temen los mismos peligros, están sujetos a las mismas presiones, tienen las mismas aflicciones, son enterrados en el mismo suelo.

La diferencia es que cada paso que damos, cada respiro que inhalamos, sabemos que somos resguardados por Dios, que Él nos acompaña, que Él nos gobierna; y por lo tanto, no importa qué dudas soportemos o qué accidentes experimentemos, el Señor nos guarda de todo mal, cuida nuestra vida misma. Sabemos esta verdad del himno de Lutero:

Y aunque este mundo, de demonios lleno

Amenazara con destruirnos,

No temeremos, porque Dios ha dispuesto

Que triunfe en nosotros su verdad.

Ante el príncipe de la inexorable oscuridad,

No temblamos;

Su ira soportamos,

Porque. ¡he aquí! Su fin es certero;

Y nuestro pequeño mundo, sobre él caerá.”

Nosotros, los cristianos, creemos que la vida es creada y moldeada por Dios, y que la vida de la fe es una exploración diaria de las constantes e innumerables maneras en que experimentamos la gracia y el amor de Dios.[i]


[i] Una Obediencia Larga en la Misma Dirección; Eugene H. Peterson. Editorial Patmos, pagina 43

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La Sabiduría de Dios

WEBP-ACCIDENTES Cuantas veces nos encontramos en medio de circunstancias que nos hace preguntarnos ¿por que me pasa a mí?, ¿qué he hecho para que me pase esto?, ¿dónde estas Dios?, etc.. Si somos honestos, reconoceremos que en más de una oportunidad nos hemos cuestionado de esa forma.

Si analizamos concienzudamente nuestros cuestionamientos, lo que estamos haciendo al final de cuenta es dudar de la sabiduría de Dios sobre nuestra vida.

Acompáñame a leer lo que Jerry Bridges dice en su libro “Confiando en Dios Aunque la vida duela”:

Cuestionar la sabiduría de Dios, además de ser un acto irreverente, también debilita el espíritu. No sólo deshonramos su gloria sino que también nos privamos de la tranquilidad y paz que llega con el sólo hecho de confiar en Él sin exigir una explicación. Una confianza en Dios sin reserva aun cuando no comprendamos lo que está sucediendo o por qué, es el único camino a la paz, alivio y gozo. Dios quiere que lo honremos confiando en Él, pero también desea que experimentemos la paz y el gozo que vienen como resultado.”

 

Confiando en Dios aunque la vida duela; Jerry Bridges, Centro de Literatura Cristiana, Pag. 137

Evangelio de Lucas ¿Cuándo, dónde y por qué fue escrito? Introducción (II)

En el post anterior llegamos a la conclusión que el escritor del tercer evangelio era Lucas, el médico amado (Col 4:14). Ahora, en este nuevo post, veremos tres preguntas adicionales:

  • ¿Cuándo fue escrito el tercer evangelio?
  • ¿en dónde fue escrito?, y
  • ¿cuál fue el propósito para escribir este tercer evangelio?

¿Dónde y cuándo se escribió este evangelio?

Revisando la información existente sobre el lugar y fecha donde se escribió este evangelio, puede ser agrupada en dos grupos, el primero de ellos indica que dicho texto fue escrito entre los años 70 y 80 d.C, mientras que el segundo grupo asume como fecha los años 50 y 60 d.C.

Es importante mencionar, que no existe una posición definitiva al respecto, solo existen indicios, pero como dice F.F. Bruce la fecha y lugar donde se escribió este evangelio debe quedar sin precisión, y que ello es una cuestión sin importancia en comparación con el escritor y el carácter básico del libro.[i]

Este primer grupo fundamenta su posición de la siguiente manera:

a. Lucas utilizo como una de las fuente de investigación el evangelio de Marcos y debido a que la posición mayoritaria (lo que no significa que sea la correcta) indica que Marcos se escribió entre los años 62 y 70 d.C., se asume que este evangelio debió de haberse escrito entre los años 70 y 80 d.C.

b. Otro de los argumentos utilizados tiene que ver con la destrucción del templo de Jerusalén ocurrido el año 70 d.C. Lucas hace mención de dicho incidente en tres pasajes:

  • Lc 19,43-44. Jesús llora sobre Jerusalén diciendo: “…Porque vendrán días sobre ti en que levantarán una valla tus enemigos contra ti, y te cercarán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán y estrellarán tus hijos en ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, en razón de no haber conocido el tiempo de tu visitación”.
  • Lc 21, 5: “De todo esto que contempláis, días vendrán en que no quede piedra sobre piedra, que no sea derruida”.
  • Lc 21, 20-22: “Y cuando viereis cercada de ejércitos a Jerusalén, entonces conoced que es llegado su asolamiento. Entonces los que estén en la Judea huyan a los montes, y los que estén en los campos no entren en ella; porque días de venganza son éstos, para que se cumpla lo que está escrito. ¡Ay de las mujeres que estén en cinta y de las que críen aquellos días! Porque vendrá gran necesidad sobre el país y cólera contra este pueblo, y caerán al filo de la espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles”.

Ellos mencionan que debido a las escenas tan vividas de dicho acontecimiento y por el hecho de tener rasgos totalmente diferentes a las descripciones encontradas en Marcos (13,14) y Mateo (24,15-16), dicho acontecimiento debió de haber sucedido antes de que el evangelio se escribiera.

Como argumentos en contra de lo indicado por este primer grupo podemos mencionar lo siguiente:

a´. Con referencia al primer argumento, de que Marcos fue escrito entre los años 62 y 70 d.C. existen muy buenas razones para sostener que el evangelio de Marcos se redactó entre el año 40 y el 50, por lo que no existe ningún impedimento en situar la redacción de Lucas entre el 50 y el 60. Dichos argumentos se verán cuando estudiemos Marcos.

b´. La forma tan vivida de describir lo sucedido en la destrucción del templo es una evidencia de que se escribió después del 70 d.C.:

  • Si leemos una serie de pasajes ubicados en el Antiguo Testamento encontraremos que el lenguaje vivido de Lucas es menos vivido de lo que encontramos en dichos pasajes Zacarías 14,2: “Yo reuniré a todas las naciones para que ataquen Jerusalén. La ciudad será tomada, las casas saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la ciudad partirá al cautiverio…”. Daniel 9,26-27: “…un príncipe que vendrá con su ejército destruirá la ciudad y el santuario- Su fin será un cataclismo y hasta el final de la guerra durarán los desastres anunciados (…) y pondrá sobre el ala del templo el ídolo abominable”. Si leemos también Ezequiel, capítulo 24 donde se anuncia el asedio a Jerusalén y el capítulo 33 que narra la toma de la ciudad, veremos también que el lenguaje es similar. Otros pasajes que podemos leer son: Jeremías 21; Zacarías 12; 14; Esdras 9; Salmo 79; Ezequiel 40–48; etc.. Estos son algunos pasajes del Antiguo Testamento que hablan sobre la destrucción de Jerusalén y que bien pudieron haber sido la base para Lucas al momento de escribir los textos citados.
  • Como veremos en el prologo del evangelio (Lc. 1:1-4) Lucas investigo profundamente antes de escribir este libro, ¿no hubiera sido un descuido de parte de Lucas el no haber utilizado este hecho (la destrucción del templo de Jerusalén) como una prueba real de que las profecías de Jesús tuvieron un fiel cumplimiento y citarlo claramente en su relato? Si vemos en Hechos 11:28, encontramos a Lucas citando un hecho como fiel cumplimiento de una profecía realizada. Esto hace dudar de que Lucas escribió el evangelio después de la destrucción del templo en el año 70 sin haberlo mencionado en su Evangelio.

El segundo grupo argumenta su posición de la siguiente manera:

a. Hechos de los Apóstoles concluye con la narración de la llegada de Pablo a Roma, la cual sucedió en al año 62 d.C. y no se menciona para nada el martirio de Pablo. Adicionalmente, la narración del texto nos muestra que existía una opinión favorable hacia el gobierno romano, cosa que no debía de haber sido en caso este se hubiera escrito después del 70, ya que desde esa fecha se iniciaron las persecuciones hacia los cristianos. Estos dos hechos nos hace suponer que la publicación del Evangelio y Hechos es anterior a dichos episodios (64 – 65 d.C.)

b. De igual forma en Hechos de los Apóstoles no se hace ninguna mención del martirio de Santiago, que por el testimonio de Flavio Josefo, este ocurrió en al año 62 d.C. La forma tan minuciosa de Lucas al escribir Hechos en la descripción de sucesos como la muerte de Esteban, la ejecución del otro Santiago, el encarcelamiento de Pedro, todo lo sucedido con Pablo, hace difícil pensar que Lucas no quiso incluir dicho episodio en su narración.

c. Si la redacción de los Hechos es anterior al 62, de ello se sigue que la redacción del evangelio de Lucas se ha de situar entre el año 50 y el 60. Esta fecha de redacción es coherente con la propuesta para Marcos (años 40-50).

d. Otro punto que favorece plenamente con una fecha temprana (50-60) es la cita encontrada en 2 Corintios 8:18 en donde Pablo le comunica que junto a Tito “os enviamos al hermano cuyo renombre por la predicación del Evangelio se extiende por todas las Iglesias” y que “fue además designado por sufragio de las Iglesias compañero nuestro de viaje al confiársenos esta limosna administrada por nosotros para gloria del mismo Señor”. Este personaje no puede ser otro que Lucas. Adicionalmente, en los Hechos de los apóstoles en donde se narra el retorno de Pablo a Jerusalén, se narra en primera persona, validando plenamente que el colaborador de Pablo citado en 2 Corintios 8:18 es Lucas, quien ya era famoso por ser autor de un evangelio. Puesto que la 2 Corintios fue escrita entre el 54 y el 57, este texto constituye un testimonio de que el evangelio de Lucas estaba ya escrito en estos años.

 En definitiva, debe concluirse que el evangelio de Lucas fue escrito desde luego antes del año 62, probablemente a mediados de los 50 (53-57).

Ahora bien, ¿dónde fue escrito este evangelio? Si revisamos el último grupo de “nosotros” en Hechos 27:1 – 28:16 vemos a Pablo prisionero en Cesárea por dos años y luego llevado a Roma ante el Cesar. Durante ese periodo que Pablo estuvo encarcelado, Lucas estuvo cerca de él, pero no en la prisión, ¿qué hizo Lucas durante todo ese tiempo?, algunos dicen que se fue a Acaya en donde realizo la investigación del evangelio, otros dicen que Lucas se quedo cerca de Pablo y en el mismo lugar realizo dicha investigación. ¿Dónde fue? No lo sabemos.

¿Cuál fue el propósito de Lucas al escribir dicho texto?

Esta pregunta se desarrollara con mayor precisión en el prologo del evangelio (Lucas 1:1-4), que es la primera pericopa del libro. Sin embargo, quiero adelantar indicando que el propósito básico del evangelio de Lucas debe de verse a la luz de la obra total que consta de dos tomos: Lucas y Hechos.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que su propósito fue el de presentar la historia de Jesús y de su iglesia de tal forma que haga resaltar su significado y confiabilidad para los que creían en él.


[i] El Evangelio Según San Lucas, William Hendriksen. Libros Desafío, Pág. 46

Fireproof

En el post El Desafío del Amor (https://pisadas.wordpress.com/2009/03/21/el-desafio-del-amor/#comments) que coloque el 21 de marzo, hice referencia a la película Fireproof.

Bueno, quería comentarles que el día viernes 28 estarán pasando dicha película en el Cineplanet Alcázar del Ovalo Gutiérrez, Miraflores y totalmente gratis, solo hay que comprar la canchita.

Creo que vale la pena hacerse un tiempo e ir a ver dicha película. Adjunto la invitación.

Dios nos conoce tal y cual somos

Uno de los libros que mayor satisfacción a traído a mi vida es el libro de J.I.Packer, Conociendo a Dios, lo he leído unas 3 o 4 veces, pero hay un texto que lo leo casi una vez por mes y que a continuación transcribo. El hecho de conocer que Dios me conoce a mi tal como soy, y que a pesar de ello me ama, trae una paz y gratitud en mi corazón que es difícil explicar. Léanlo y disfrútenlo al igual que yo.

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“Mas Jehová dijo a Moisés:….. has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre” (Ex 33:17). “Antes que te formase en el vientre te conocí [Jeremías], y antes que nacieses te santifique” (Jer 1:5) “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen…y pongo mi vida por las ovejas…Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco….y no perecerán jamás” (Juan 10:14ss, 27s).

Aquí el conocimiento que tiene Dios de los suyos está asociado con sus planes de misericordia salvadora. Es un conocimiento de que comprende afecto personal, acción redentora, fidelidad al pacto, protección providencial, para con aquellos a quienes Dios conoce. Comprende, en otras palabras, la salvación, ahora y por siempre, como ya lo hemos insinuado.

Lo que interesa por sobre todo, por lo tanto, no es, en última instancia, el que yo conozca a Dios, sino el hecho más grande que está en la base de todo esto: el hecho de que él me conoce a mí. Estoy esculpido en las palmas de sus manos. Estoy siempre presente en su mente. Todo el conocimiento que yo tengo de él depende de la sostenida iniciativa de él de conocerme a mí. Yo lo conozco a él porque él me conoció primero, y sigue conociéndome. Me conoce como amigo, como uno que me ama; y no hay momento en que su mirada no está sobre mí, o que su ojo se distraiga de mí; no hay momento, por consecuencia, en que su cuidado de mí flaquee.

Se trata de conocimiento trascendental, hay un consuelo indecible –ese tipo de consuelo que proporciona energía, téngase presente, no el que enerva- en el hecho de saber que Dios toma conocimiento de mí en amor en forma constante, y que me cuida para bien. Produce un tremendo alivio el saber que el amor que me tiene es eminentemente realista, basado invariablemente en un conocimiento previo de lo peor que hay en mí, de manera que nada de lo que pueda descubrir en cuanto a mí en adelante puede desilusionarlo, ni anular su decisión de bendecirme, Hay, por cierto, un gran motivo para la humildad en el pensamiento de que él ve todas las cosas torcida que hay en mí y los demás no ven (¡de lo cual me alegro!), y que él ve más corrupción en mí de la que yo mismo veo (pero lo que veo me basta). Pero hay, también, un gran incentivo para adorar y amar a Dios en el pensamiento de que, por alguna razón que no comprendo, él me quiere como amigo, que anhela ser mi amigo, y que ha entregado a su Hijo a morir por mí a fin de concretar este propósito.

clip_image001J.I.Packer, Conociendo a Dios, pag. 43, Editorial Clie

Lo sagrado vs. lo secular

Navegando en otros BLOG encontré en “El Sonidos de la Verdad”  (http://elsonidodelaverdad.blogspot.com/2008/06/lo-sagrado-vs-lo-secular.html) esta cita de A.A.Hodge que me hizo pensar mucho en las preguntas que he realizado con relación a la política. Disfrútenlo.

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“Un cristiano está bajo la obligación de obedecer la voluntad de Dios tanto en el más secular de sus negocios diarios como cuando está en su aposento de oración o participando de la Cena del Señor. No tiene el derecho de separar su vida en dos ámbitos, ni de reconocer códigos morales distintos para cada uno… El reino de Dios incluye todos los aspectos de la vida humana, y es un reino de justicia absoluta. Eres un súbdito leal o un traidor. Cuando venga el Rey, ¿cómo te encontrará?”

 
—A. A. Hodge, Evangelical Theology (1890; reprint, Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1997), 280-281