Aprendiendo con el Catecismo Menor de Westminster 2

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Pregunta 2: ¿Qué regla ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él?
Respuesta: La palabra de Dios que se contiene en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla que ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él.

Referencias Bíblicas:
2 Ti. 3.16: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia».
Ef 2.20: «[…] edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo».
Jn. 15.11: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido».
Hch. 17.11:«Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así».
Ti. 3.15-17: «…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,
para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».
1 Jn 1.3-4: «Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el padre y con su hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido».
Reflexión:
El sentido de la palabra “regla” es de dirección u orden; comprende la idea de un camino recto por el cual el hombre puede llegar a un fin. ¿Cuál es la necesidad de esta regla? Esta es “necesaria porque el hombre necesita de un padrón objetivo por la cual modelar su vida. La Palabra de Dios, como su regla, debe de ser la autoridad máxima en la vida de una persona” (L. T. V. Horn). Recordemos el principio de la Reforma Sola Scriptura, si colocamos otro paradigma (sea lideres, o nuestra experiencia, o nuestro juicio, tradición o cualquier otra osa) como regla para interpretar la Palabra, esta regla será autoridad sobre la regla de Dios. La Biblia explica a la propia Biblia. Toda construcción teológica o doctrinaria debe de estar sumisa a su autoridad y nunca puede contradecirla.
La Biblia no contiene la Palabra de Dios, ella es la Palabra de Dios. Ella no se torna la Palabra de Dios cuando entra en el corazón del hombre, ella es la Palabra de Dios íntegramente. Así, “la Biblia es la Palabra de Dios tanto en su contenido cuanto en su forma, de modo que nada hay en ella que Dios no quisiera que este, e inversamente, ella contiene todo lo que el Señor quisiera que ella contenga” (L.T.V.Horn). El liberalismo teológico fue quien la interpreto y trajo nuevamente la máxima romana medieval “contiene la palabra de Dios”.
Debemos de tener en cuenta lo siguiente, todos nosotros, que nos llamamos cristianos creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, afirmación aceptada por fe por el propio testimonio de la Palabra y del Espíritu Santo en nuestros corazones. Hasta ahí perfecto. Pero, ¿nos hemos sometido a ella? ¿vivimos como ella manda que vivamos? ¿pravcticamos lo que cfreemos? ¿Esto es posible o es una contradicción de términos? ¿Podemos ser llamados de cristianos y no ser practicantes de la Palabra?
La fe en la verdad, una ortodoxia doctrinaria es completamente sin efecto si no es acompañada de una ortopraxia. De nada sirve que nos levantemos contra las desviaciones doctrinarias de las sectas con sus apostatas si no tenemos el mismo sentimiento de rebelión contra nosotros mismos cada vez que desobedecemos la Palabra. ¿Por lo menos hemos hecho este examen?
Puntos que deben de motivar una reflexión:
  • ¿Hemos tenido una alta consideración por el registro que el propio Dios nos dejara, para conocerlo, conocernos a nosotros mismos y lo que exige de nosotros (pregunta 3 del Catecismo Menor)?
  • ¿Consideramos los dos testamentos como un único libro o despreciamos el Antiguo Testamento?
  • ¿Qué nos hace defender una convicción en una disputa teológica/practica, la tradición o la Palabra? ¿nuestro cariño a una doctrina o la Palabra en su totalidad? ¿nuestro humanismo o la Palabra? ¿la palaba de la mayoría (Vox populi) o la Palabra de Dios (Vox Dei)?
  • ¿Cuál perspectiva se ha mostrado como la más adecuada en cuando a tu aproximación de la Palabra de Dios como regla para su glorificación: el Principio Normalizador (lo que ella no prohíbe puede ser hecho) o el Principio Regulador (lo que ella prohíbe no puede ser hecho, tanto como lo que ella no autoriza expresamente)?
  • ¿Hemos podido asociar la creencia con la práctica? ¿o nuestra doctrina es divorciada de nuestra práctica?
Que podamos ver a Dios hablándonos por la escritura en su totalidad, AT y NT; y que podamos someternos incondicionalmente, en temor y amor, siendo orientados por el propio Dios, a través del Espíritu Santo por medio de sus Testamentos.

Fuentes:  HORN, Leonard, T. Van – Estudos No Breve Catecismo De Westminster – Editora Puritanos; Catecismo Maior de Westminster Comentado por Johannes Geerbardus Vos – Editora Puritanos; Catecismo Maior de Westminster – Editora Cultura Cristã.
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Articulo traducido del portugués del Blog ECCLESIA Semper REFORMADA ES de Alberto M. de Oliveira.
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