Aprendiendo con el Catecismo Menor de Westminster 1

assembleia de westminster
Pregunta 1: ¿Cuál es el fin principal del hombre?
Respuesta: El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de él para siempre.

Referencias Bíblicas:
  • Salmo 73.25-28: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mi, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras”.
  • Salmo 144.15: “Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová”.
  • Isaías 12.2: “He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, a quien ha sido salvación para mí”.
  • Lucas 2.10: «Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo”
  • 1 Corintios 10:31: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”
  • Romanos 11:36: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
  • Apocalipsis 4:11: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
Reflexión:
El significado de la palabra “fin” es el indicarnos el propósito para el cual existimos, la intensión de Dios al habernos creado. Es calificada por la palabra “principal”, o sea, existen otros propósitos en esta vida, mas todos deben de ser para la Gloria de Dios. La propia salvación no es un fin en si misma, siendo un propósito secundario, ya que el propio propósito de la salvación es glorificar a Dios. El Catecismo Menor no comienza hablando de la salvación del hombre, en vez de ello habla de la preocupación primaria que es estar al servicio del Dios soberano. J.B. Green lo resume diciendo que el deber del hombre es “glorificar a Dios” y su destino es “gozarlo”.
Una cuestión siempre martilló en la mente de toda la sociedad: ¿por qué y para qué estamos aquí? El fin supremo del ser humano no es ni buscar su felicidad, ni mucho menos buscar el bien para la mayoría. Ambos son pensamientos humanistas antropocéntricos orientados hacia el propio ser humano. En el primer caso, la verdadera felicidad solo es encontrada conociendo, glorificando y gozando a Dios –como consecuencia de este proceso. En la segunda suposición (oriunda del liberalismo teológico) pone a la felicidad del individuo como consecuencia de la felicidad de grupo – basada en la idea pagana de que “el hombre es la medida de las cosas”: Dios es la única medida, y solo cuando Él es exaltado, es que encontramos – en Él – nuestra “funcionalidad” y felicidad.
Sobre la gloria de Dios, Calvino dice que “la gloria de Dios es cuando sabemos lo que Él es”. Nosotros lo glorificamos cuando no buscamos nuestra propia gloria. Agustín en sus Confesiones (I.1) dice: “nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que encuentre reposo en Ti”. Recibimos capacidades de Dios, y debemos usarlas para Su gloria. Este servicio debe venir del corazón y no debe de ser realizado como una obligación.
Glorificar a Dios y después gozarlo, es servir al propósito para el cual fuimos creados. De ahí viene la felicidad, pues servir conscientemente al propósito para el cual Dios nos creo, es la gloria del hombre. Mas, solo podemos glorificar lo que conocemos (conforme reflexionaremos en las próximas preguntas del Catecismo).
¿Por qué Glorificar esta antes de Gozar? Porque no es Dios quien existe para el hombre, antes, es el hombre que existe para Dios. Gozar a Dios está estrictamente subordinado (unido y sumiso) a glorificar a Dios. Ello es totalmente lo opuesto de lo que el “evangelio utilitarista” predica – donde transforman al Creado y Señor en un ídolo a der agradado con cosas y donde se le exige que cumpla con su obligación de darnos placer. Ello no es cristianismo, es, en la mejor de las hipótesis, paganismo.
Glorificar y gozar de Dios son cosas bastante diferentes de lo que se predica desde los pulpitos en la mayoría de las iglesias hoy en día. Recordemos lo que escribió el obispo R.C.Ryle: “¿Dónde será que esta la negación del yo, la remisión del tiempo, la ausencia de lujos y de la gratificación propia; el alejamiento inconfundible de las cosas del mundo, la apariencia de estar siempre preocupado con los negocios del Maestro, la coherencia de visión, el alto nivel de la conversación, la paciencia, la humildad que tanto nos distingue de nuestros antecesores?
Podemos asociar: “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”(Salmo 16:11).  La alegría que proviene de Dios, se origina de un relación correcta con Dios. Debemos de tener la posición del Salmo 42: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;…” (Salmo 42:1-2a).
Los temas por lo que debemos reflexionar son:
  • ¿Hemos glorificado a Dios en todo?
  • ¿Comemos, bebemos o cualquier otra cosas que hagamos lo hacemos para la gloria de Dios?
  • ¿Tenemos una visión escatológica bíblicamente fundamentada de que estaremos con Cristo, disfrutando de su gloria?
  • ¿Aspiramos a ello? ¿O nos deleitamos en los placeres efímeros, pegándonos a lo transitoriamente frágil y corrupto, uniéndonos más a la creación de que al creado?
  • ¿Sabemos tener un equilibrio al disfrutar de las cosas creadas –para la gloria de Quien las creo, sin llegar a ser mundanos? ¿O despreciamos lo que el Señor santifico por nuestra causa, viviendo en “guetos góspel”[i] una vida monástica moderna y dualista, tentando ser mas santos que aquel que santifica?
  • ¿Sabemos glorificar a Dios en el dolor de la miseria? ¿O en el dolor somos llorones, colocando el rostro de victimas?
  • ¿Sabemos glorificar a Dios en la alegría y en la abundancia? ¿ O cuando tenemos lo suficiente lo despreciamos ya que no necesitamos de su ayuda?
Que podamos emplear el tiempo en estudiar las Escrituras y aprender a vivir para la Gloria del Padre amoroso y digno, y nos reconfortaremos ansiando el día en que gozaremos la plenitud de Dios, encontrada en el rostro de Cristo eternamente.
Fuentes:
HORN, Leonard, T. Van – Estudios sobre el Catecismo Menor de Westminster – Editora Puritanos;
Catecismo Mayor de Westminster Comentado por Johannes Geerbardus Vos – Editora Puritanos;
Catecismo Menor de Westminster
Articulo traducido del portugués del Blog ECCLESIA Semper REFORMADA ES de Alberto M. de Oliveira.

[i] El autor hace referencia a la canción de Elton Jhon llamada “Gueto Gospel”
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