Semana Santa ¿Por qué debemos de recordarla?

clip_image001En mi post anterior cuestionaba si valía la pena recordar la Semana Santa y otorgar días feriados para su celebración en vista de que a la gran mayoría de ciudadanos de mi país no le importaba[i], sin embargo yo creo firmemente que la Semana Santa debe de ser recordada por todo aquel que verdaderamente ha nacido de nuevo, no importando si tiene o no días feriados, es una semana importante para todo creyente verdadero y no podemos darnos el lujo de pasarla por alto o de convertirla en una fecha que cumplimos ceremonias sin sentido, eso nunca.

¿Por qué debemos de recordarla?, creo yo que debe de ser recordada básicamente por 4 motivos, los cuales paso a mencionar:

1. En ella recordamos el Sacrificio de Cristo en nuestro favor,

2. Recordamos que nuestro Salvador, satisfizo la ley por nosotros,

3. Recordamos que la Salvación fue provista y lograda solo por Dios, y

4. Recodamos la misericordia de Dios a nuestro favor.

Recordamos el Sacrificio de Cristo en la Cruz

clip_image003Lo primero que recordamos en Semana Santa es el sufrimiento físico de Jesús en la cruz. Este recordatorio año tras año es reforzado por medio de las películas antiguas que vemos en la TV, o por las nuevas producciones del cine, en donde las imágenes de sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo es resaltado lo más que se pueda; sin embargo este sufrimiento es minúsculo comparado al que él sintió por hacerse pecado por nosotros. En la cruz él clamo ”Eloí, Eloí, ¿lama sabactani? Que traducido es: Dios mío. Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mr. 15.34). Los latigazos, el haber recibido una corona de espinos, el cargar un madero lleno de astillas y nada pulido con su cuerpo hecho llagas, el haber sido crucificado, sí que nos mueve, nos hace sentir su dolor; pero esta frase, no nos hace pensar en sufrimiento, es extraña para nosotros. Jesús, el hijo de Dios hecho carne, Dios mismo que se hizo hombre, aquel que tenía todo en la presencia del padre, lo dejo todo por nosotros; sin embargo, aún mantenía comunión con el padre. Sin embargo de un momento a otro esta comunión se corta, y no solo se corta, sino que se convierte en aquello que Dios odia, se hace pecado por nosotros, y esto hace que Dios Padre lo desampare. ¿Te imaginas el dolor de Jesucristo?, no crees que fue mil veces superior a todo aquel sufrimiento físico que recibió, ¡claro que sí! Para nosotros es difícil entenderlo, ya que nacimos en pecado, y por lo tanto el estar alejados del Padre es la vida diaria nuestra, pero esto cambio el día que Dios en su misericordia nos hace Nacer de Nuevo. Cuando pecas, ¿no sientes ese dolor?, ahora imagínate sabiéndote enemigo de Dios luego de haber Nacido de Nuevo. Dicho sufrimiento debió de haber sido indescriptible. “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Re 3:18-19).

Recordamos que por medio de ese Sacrificio fue satisfecha la demanda de la Ley

clip_image004Dicho sufrimiento ¿tuvo algún propósito?, la respuesta es solo una: Si. El sacrificio de Cristo en la cruz tuvo como propósito el de satisfacer la demanda de la Ley que pendía sobre nosotros.

Con el pecado de Adán en el paraíso, cada uno de sus descendientes peco y por lo tanto, fue hecho culpable de juicio delante de Dios “…en Adán todos mueren…” (1 Corintios 15:22). La Ley exigía el castigo: muerte al trasgresor. Sin embargo, vemos a un Dios, que antes de venir a cobrar por la transgresión de la Ley, puso manos a la obra para satisfacerla. Primero por medio de símbolos atreves de la Ley mosaica. En ella se nos describe de forma clara cómo el pecado debía de pagarse, comenzando con la descripción de cómo deberían de ser las vestidura de los sacerdotes (Éxodo 28), la consagración y limpieza de estos ante Dios (Éxodo 29), la descripción de los muebles e instrumentos donde se harían los sacrificios (Éxodo 25-27; Éxodo 29-30); vemos también que luego de haber descrito como estos instrumentos debían de hacerse, Él mismo puso de su Espíritu en hombres con habilidades para que estos lo hiciera conforme su mandato. Asimismo, vemos la descripción de como se debía de realizar los sacrificios, y el tipo de ofrenda que se debía de realizar por cada tipo de pecado que el hombre cometiera (Levíticos). El pecado para Dios es serio, no es un juego.

Sin embargo, esto era solo sombra, “Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.” (Hebreos 9:6-10). Como dice el autor de Hebreos estos sacrificios no podían hacer perfecto delante de Dios al que practica dicho culto y esto debido a que eran símbolos, por lo tanto, el símbolo debía de dar lugar a lo real, al sacrificio que realmente cumpliría la Ley divina, ese sacrificio es el Cordero de Dios, “… pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”. (Hebreos 9:26-28), “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo;  porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. “(Hebreos 7:26-28).

Con el sacrificio de Cristo en la cruz la justicia de Dios fue satisfecha. “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” (Romanos 3:21-26)

Recordamos que la Salvación fue provista y lograda solo por Dios

Dichas condiciones para satisface la Ley de Dios solo podrían ser satisfechas por el Cordero de Dios, Jesucristo. El Hombre estuvo y está incapacitado para satisfacer tales requerimientos. “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. “(Santiago 2:10), “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4). Toda la salvación es obra integra de Dios, el hombre en ello no tiene participación alguna, desde la provisión del sacrificio (Génesis 22:8), hasta la fe que nace en el hombre es totalmente provista por Dios; si esto no fuese así, el hombre no podría acercarse a Dios. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:1-10)

Recordamos su infinita Misericordia

Otro de los puntos que debemos de recordar es la infinita Misericordia de Dios para con nosotros, los que hemos sido salvos. Hemos visto hasta aquí, que cada uno de nosotros éramos culpables de juicio delante de Dios, por lo tanto, nuestro castigo debió de haber sido la condenación eterna, ser lanzado con zapatos y todo al infierno y nadie hubiera podido reclamar nada ante tal acto. Sin embargo, Dios decide tener misericordia de nosotros enviando a su hijo a pagar el precio que su Ley exigía, la muerte.

clip_image005¿Qué es la Misericordia? Según el Nuevo Diccionario Bíblico de la Editorial Certeza, el termino misericordia significa “compasión hacia alguien con necesidad o con angustia, e impotente, o endeudado, y sin derecho a un tratamiento favorable”[ii] . El Diccionario de Teología de E.F.Harrison nos dice que “expresa la bondad y amor de Dios por el culpable y miserable. Incluye piedad, compasión, gentileza, paciencia. Es a la vez libre y absoluta.”[iii] Hace años escuche una definición muy sencilla pero práctica y que encierra todo lo dicho en estas dos traducciones: “Misericordia es NO recibir lo que debemos recibir y recibir lo que NO debíamos de recibir”. En otras palabras, nosotros merecíamos recibir el castigo eterno, sin embargo Dios decidió libre y absolutamente, no dárnosla y en su lugar nos da de su gracias perdonándonos de nuestros pecados. Nos libro del castigo eterno enviando a su hijo a morir por nosotros en la cruz. Gracias a Dios que Él no ejerció justicia sobre cada uno de nosotros, ya que si lo hubiera hecho, estaríamos condenados en el infierno.

¿Alguien es merecedor de la misericordia divida? La respuesta es contundente: NO. No ha existido, ni existe, ni existirá nadie que por sus meritos merezca la misericordia divina. Si esto fuese así, dejaría de llamarse misericordia. Sencillamente no necesitaría misericordia, ya que estaría cumpliendo fielmente la Ley divina, pero como dice la palabra “por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

Dios nos salva, porque Él quiere, no en base a lo que uno ha hecho, sino simplemente en base a su libre y absoluta misericordia. Yo no la merezco, y tu tampoco.

¿No merece la Semana Santa ser recordada?, ¿no deberíamos esperar año tras año esta semana en donde recordamos cada uno de estos puntos?, creo que SI.

Gracias Dios por tu amor infinito, por tu sacrificio tomando nuestro lugar, por esa misericordia inmerecida y porque nuestra salvación depende íntegramente de ti.

Amén.


[i] Intuyo que lo mismo sucede en otros países.

[ii] Misericordia, pagina 912. Nuevo Diccionario Bíblico, Editorial Certeza, 1ra Edición

[iii] Misericordia, pagina 396. Diccionario de Teología, de E.F. Harrison, Libros Desafío

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2 comentarios en “Semana Santa ¿Por qué debemos de recordarla?

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